Mini AIR2014 – Valencia Race

llegada Mini AIR2014

Llegada a Valencia: día 24 de septiembre a las 17 horas 30 minutos

3d 5h 30m 17s despues de haberse dado la salida a esta segunda edición de la regata. Y aquí me tenéis cansado pero feliz de llegar entero a puerto. Y es que ha sido una regata dura. Pero cómo no ha de ser dura si es la primera que he hecho en solitario….

Esta regata ha podido seguirse on-line e incluso competir on-line contra nosotros! Mirad el enlace: http://yb.tl/air2014 (aunque supongo que pronto caducará y ya no estará acesible)

La organización se ha superado y el nivel ha sido bueno, gracias a Peter y Bret! El número de barcos correcto y creciendo.

Condiciones de la regata

En esta edición se ha dado la circunstancia de que las condiciones atmosféricas no han sido las mejores. Ello se ha debido a la gran inestabilidad atmosférica que hemos vivido estos días. En apariencia en los mapas isobáricos nada parecía indicar lo que se estaba  «cociendo» frente a nosotros o más bien sobre nosotros, sí sobre nuestras cabezas. La verdad es que una masa fría gravitaba sobre una gran masa de aire húmeda y cálida en el mismo Golfo de Valencia. Si ha esto le añadimos la alta temperatura del agua de mar. Pues que os voy a decir que no lo digan las imágenes:

 

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Esta imagen fue tomada a bordo del velero (Transat650) PIK por José Luis Durá.

La verdad es que tuvimos unas condiciones duras y muy variables, donde los chubascos se sucedían en un carrusel de trombas, tornados, rayos y relámpagos. Pero además como veis en la imagen superior sufrimos el impacto o más bien el arrollamiento de esta célula convectiva o hongo o «champiñón» como rápidamente la denominamos al recordar lo que pasamos. Y es que dicha tormenta llevaba en su interior una furia comparable a la de los dioses cuando decidían castigar a los humildes mortales por su fechorías y deslealtades.

Pues bien este champiñón me mostró con su férrea disciplina como ha de comportarse un pequeño humano ante su poderío energético. Como un juguete en manos de un pequeño esta mega tromba marina nos vapuleó sin piedad hasta la extenuación para escupirnos acto seguido a una vorágine de viento, granizo, lluvia y rociones como no recuerdo haber pasado en mis días en el mar. La verdad es que el efecto en mi moral fue devastador, me vi perdido y con el barco completamente tumbado, parecía el fin del mundo… Pero el pequeño Pogo se comportó increíblemente bien manteniendo su posición erguida y adrizado mientras las rachas atemporaladas nos zarandeaban sin descanso por unos minutos que parecieron eternos. El hongo me cogió con el tormentín y la mayor medio rizada, mala configuración para tanto viento (suerte que no había oleaje considerable). En cuanto pude arrié la mayor completamente y una vez rizada me encerré a esperar consciente de que el control ya no estaba en mis manos… Esta sensación fue la que me mantuvo hasta el final de la regata con un miedo o instinto de supervivencia exageramente acentuado, pero no era para menos.

Ya apunto de llegar a unas 17 millas náuticas de Valencia otra tormenta se resiste a dejarnos pasar y se nos planta delante con todas sus armas a punto gran bloque central de lluvia y viento rodeado todo de incesantes relámpagos y rayos que caen a la mar y como caballero a lomos de su corcel una tromba guarda el flanco Este de la tormenta. Joder pero si ya llego!! pensé. Pues no aún debíamos currarnos la llegada así que arría todo corriendo y encerrados a esperar… de nuevo, el paso de la furia.

Y de este modo se fueron las millas y los temores en la mar. De este modo acabé la primera regata en solitario «COURSE AU LARGE» o de navegación lejos de la costa.

 

 

 

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